Los peligros de las redes sociales: el "FOMO"

La digitalización de nuestras vidas es imparable. Cada vez usamos más el móvil, y no para hablar por teléfono, sino para usar el WhatsApp, navegar por internet, consultar aplicaciones, jugar o realizar compras online. Pero, ¿somos conscientes de los posibles peligros que entraña un uso intensivo de internet?

Desde hace años se está investigando en distintas áreas sobre las posibles consecuencias negativas de nuestras nuevas costumbres en las distintas vertientes: físicos (lesiones de espalda o cuello), seguridad de la información y privacidad, psicológicos y sociales, etc.

El peligro psicológico ya ha sido investigado en diversos estudios y se llama FOMO, acrónimo en inglés de ‘Fear of missing out’, que significa miedo a perderse algo en las redes sociales o a quedar excluido.



En un artículo de Forbes mencionan un estudio de la universidad de Pensilvania publicado en el  Journal of Social and Clinical Psychology, en el que se pidió a 140 estudiantes que continuasen con su uso habitual de redes sociales o lo restringiesen a un máximo de 30 minutos al día. Los participantes accedieron a que se controlase su actividad a través del móvil. Además, rellenaron un cuestionario para saber su estado psicológico en relación a su ansiedad, síntomas de depresión, aislamiento y el famoso FOMO.
Tal y como esperaban los investigadores, las personas que limitaron a 30 minutos el uso de las redes sociales se sintieron significativamente mejor después del periodo de 3 semanas, mostrando una reducción de los síntomas de depresión y aislamiento. El efecto era mayor para los estudiantes que estaban más deprimidos al comienzo del estudio.
En este otro artículo del Independent hablan de una investigación de la Universidad de Copenhague en la que se descubrió que había personas que sufrían "envidia" tras participar en ciertas redes sociales. Los expertos destacan el posible efecto de comparaciones constantes con las habituales publicaciones de "momentos estrella" en la medida en que ponemos nuestra felicidad en factores que están totalmente fuera de nuestro control. En una reciente encuesta a más de 1.000 individuos de la generación Z  más de una tercera parte de los encuestados explicaron que estaban abandonando las redes sociales y un 41% expresaron que les hacía sentir ansiosos, tristes o deprimidos.
Desde los colegios se está haciendo un notable esfuerzo para fomentar desde temprana edad la comprensión de cómo hacer un buen uso de Internet en general y las redes sociales en particular. Es importante porque los más jóvenes son más influenciables y deben trabajar en las futuras claves de su felicidad y éxito profesional: valores, inteligencia emocional y social... lejos de la influencia de la actividad en redes sociales, número de seguidores o “me gusta “. En este sentido, jugar desde el cuarto en soledad conectado con los amigos a través de los juegos online no puede sustituir al juego con amigos tradicional en su faceta formativa.

En la edad madura y dentro de la etapa profesional, las redes sociales pueden ser útiles para encontrar trabajo, mantener el contacto con colegas o crear una marca profesional. Igualmente, las redes sociales pueden ayudar a mantenernos informados sobre las empresas que nos interesan, conocer instantáneamente sus vacantes y proyectos, seguir y aprender de los profesionales de referencia en las materias de nuestro interés, etc.


Como tantas cosas en la vida, no son los objetos o las tecnologias las que son buenas o malas, sino el uso que hacemos de ellas.


En
conclusión, debemos estar alerta. Las redes sociales presentan grandes ventajas y oportunidades, pero, ¿hace falta entrar en cada red varías veces al día? Al menos en el ámbito profesional parece que sería suficiente con hacer un seguimiento semanal de la actividad, quizas algo más si estamos pendientes de algún tema específico.


En el frente laboral, una red social como LinkedIn puede ayudar, pero estoy totalmente de acuerdo en los potenciales peligros que conlleva un excesivo uso de las redes, especialmente entre los más jóvenes. Desgraciadamente, ya hay muchos ejemplos y estudios que acreditan la necesidad de tener cuidado con el uso de las redes sociales
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